Bienvenidos, amantes de los perros, al blog Malas Perras. Hoy vamos a abordar un tema que genera mucha controversia: la castración en hembras. Sabemos que es una decisión que muchos tutores enfrentan con dudas, miedos y, a veces, hasta prejuicios. Así que vamos a desmontar mitos, aclarar conceptos y ayudarte a tomar una decisión desde el conocimiento, con la misma actitud directa y sin rodeos que caracteriza este espacio.
Primero lo primero: la castración (también conocida como ovariectomía u ovariohisterectomía) no es algo que deba hacerse porque sí, ni por rutina. Cada perra es un mundo, y lo ideal es que el veterinario te ayude a valorar las opciones según su caso particular. Aquí te dejamos todo lo que necesitas saber para ponerlo sobre la mesa.
Los pros de la castración: ¿qué beneficios tiene?
- Adiós a las gestaciones no deseadas. ¡Se acabaron los sustos!
- Sin celos ni pseudogestaciones. Tu perra no tendrá esos cambios hormonales que pueden incomodarla (y a ti también). Importante: lo ideal es hacer la cirugía en anestro (unos 3 meses después del celo).
- Previene infecciones uterinas (piómetra). Esto afecta a 1 de cada 4 perras enteras antes de los 10 años. ¡Cuidado!
- Menos tumores vaginales, ováricos y uterinos. Bye bye, problemas reproductivos.
- Reduce el riesgo de tumores de mama. Aquí es importante cuándo castras:
- Antes del primer celo: solo un 0.5% de riesgo.
- Entre el primer y el segundo celo: sube al 9%.
- Después del segundo celo: 26%.
- Más allá del tercer celo: no hay beneficios en este aspecto.
- Mejoras en el comportamiento sexual:
- No más atracción de machos.
- Si tu perra solo muestra conductas agresivas durante celo, esto podría mejorar. Pero ¡ojo!, si su conducta está motivada por otras razones, la castración podría empeorar las cosas.
Los contras de la castración: ¿qué debes tener en cuenta?
- Mayor riesgo de algunos tipos de cáncer. Los estrógenos y la progesterona tienen un papel importante sobre la inmunidad, motivo por el cual la castración puede suponer un aumento en el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, como el cáncer de hueso (sobre todo si se castra muy joven) o linfomas.
- Incontinencia urinaria. Sí, puede pasar, especialmente en perras de tamaño mediano o grande. Las perras que no han sido castradas tienen muy poca incidencia de incontinencia urinaria (8 veces menos que las castradas). La edad de la castración influye significativamente:
- Antes de los 3 meses: 13% de probabilidad de desarrollarla.
- Después de los 3 meses: baja al 5%.
- Después del año: casi no influye.
Hay maneras de reducir este riesgo durante la cirugía, así que coméntalo con tu veterinario.
- Más infecciones urinarias. Esto es más común en perras castradas antes de la pubertad.
- Obesidad. Sin estrógenos, muchas perritas tienen más hambre. Controlar su dieta y ejercicio será clave para mantenerla en forma.
- Problemas ortopédicos. Si se castra antes del cierre de las placas de crecimiento, los huesos pueden alargarse más de lo normal y aumentar el riesgo de patologías articulares.
- Cambios de comportamiento. Si tu perra tiene problemas de agresividad entre hembras o hacia personas (excepto si solo ocurre en celo), la castración podría empeorar estas conductas. Habla con nosotras si tienes dudas.
¿Y entonces? Asesórate para tomar la mejor decisión
La castración no es ni buena ni mala en sí misma. Es una herramienta que puede tener muchísimos beneficios, pero también conlleva riesgos. Por eso es clave que tú, como responsable de tu perra, te informes bien antes de tomar esta decisión.
Si decides castrar, espera a que tu perrita haya madurado físicamente (mínimo 10-12 meses). También intenta programarla en un momento tranquilo entre celos (anestro), para minimizar riesgos.
Recuerda: lo más importante es que tu perra esté sana y feliz. ¡Hagas lo que hagas, hazlo desde el cariño y la información!
Si tienes dudas sobre si sería adecuado castrar o no a tu perra, no dudes en contactar con nuestro servicio de etología clínica para asesorarte de forma personalizada.