A principios de año y de forma completamente inesperada, se unió un nuevo miembro a nuestra familia multiespecie: Patricio Pollock. Un loro yaco con una historia complicada y muchos aprendizajes por delante. Una de las cosas que descubrimos rápidamente es que le tiene miedo a la escoba. Así que nos pusimos manos a la obra.
Como veterinaria, mi trabajo no se limita solo a perros, aunque tengo que decir que es mi área de especialización y donde tengo más experiencia. Sin embargo, mi formación como analista de conducta también me permite saber que las emociones, el miedo y el aprendizaje funcionan de manera muy similar en distintas especies. Así que decidí aplicar con Patricio dos técnicas clásicas de modificación de conducta: la desensibilización y el contracondicionamiento.
¿Qué es la desensibilización?
La desensibilización es un procedimiento que se utiliza para tratar miedos o fobias. Consiste, básicamente, en exponer al individuo de forma muy gradual al estímulo que teme, empezando por una versión tan suave que no provoque miedo.
La clave está en que, durante la exposición, el animal debe mantenerse relajado. La relajación es una respuesta fisiológica incompatible con el miedo; no pueden coexistir al mismo tiempo.
En el caso de los perros, tenemos diferentes técnicas de relajación que podemos emplear cuando queremos realizar una desensibilización. Cierto tipo de masticación, ejercicios de olfato e incluso masajes. Sin embargo, con el caso de nuestro loro yaco, no conocemos aún ninguna técnica o actividad que nos ayude a inducir una respuesta de relajación incompatible con el miedo.
Cuando la comida es tu aliada
Así que optamos por un recurso tan universal como innato: la comida. Combinamos una exposición muy gradual a las situaciones que le producen miedo con el uso de comida, que nos ayuda a inducir un estado fisiológico incompatible con el miedo. En la desensibilización, usamos la comida como medio para inducir un estado de relajación.
Pero ya que estamos usando comida, aprovechamos para que esta se presente de forma contingente con el estímulo que induce miedo (la escoba). Esto significa que queremos que Patricio aprenda a que la escoba y la comida están relacionadas:
- Solo si aparece la escoba luego hay comida.
- No hay comida si previamente no ha aparecido la escoba.
- La aparición de comida no depende de lo que haga Patricio, sino de que la escoba aparezca o no.
Con este procedimiento esperamos hacer un contracondicionamiento, es decir, que la escoba no sea un buen predictor de que sucederá algo malo (por ejemplo, movimientos bruscos cerca de él) y que, por el contrario, sea un buen predictor de algo que le ponga contento (la comida).
Así pues, en esta intervención estamos haciendo lo siguiente:
¿Cómo aplicamos la desensibilización con Patricio?
En cada sesión seguimos una jerarquía de dificultad, es decir, una lista de pasos que van desde la situación menos temida hasta la más difícil.
Por ejemplo:
- Escoba estática, a dos metros de la percha.
- Escoba más cerca.
- Escoba moviéndose despacio a dos metros.
- Escoba moviéndose cerca, etc.
Cada paso se repite tres veces. Si Patricio no muestra señales de miedo (vocalizaciones, plumas erizadas, chasquidos) en tres presentaciones consecutivas, pasamos al siguiente nivel. Si en tres intentos seguidos muestra miedo, bajamos dificultad.
En este caso usamos la comida para inducir un estado incompatible con el miedo después de la presentación de cada ítem.
¿Qué es el contracondicionamiento?
Ya que estamos usando la comida para ayudarnos a “relajarlo” después de la exposición a la escoba, aprovechamos para que la presentación de la comida sea siempre después de la escoba (y solo después de la escoba). De este modo, esperamos que la función de la escoba cambie, y pase de ser un estímulo indicador de problemas (se va a mover brusco cerca de mí, me va a dar un golpe en la jaula…) y, por lo tanto, un elicitador de miedo, a un buen predictor de que va a llegar comida y, por lo tanto, a un elicitador de respuestas como la alegría o la esperanza de que vendrá algo apetitivo.
Más allá de los perros
La verdad es que poder tener la oportunidad de trabajar con una especie tan distinta y ver que los mismos procedimientos que funcionan en perros también lo hacen en Patricio está siendo muy motivador. Cambian las especies, los estímulos y los reforzadores, pero los principios de aprendizaje son los mismos.
En resumen
- Desensibilización: exposición progresiva al estímulo que da miedo, asegurando que el animal se mantenga relajado.
- Contracondicionamiento: cambiar la función de ese estímulo, que elicite una respuesta contraria.
- Comida: depende de qué función cumpla; será una cosa u otra;)