The Goodog

Empieza la temporada de Mondioring

Tabla de contenidos

¿Por qué practicamos Mondioring?

“Perrero/a”. No se si os suena este adjetivo, pero dentro del mundo del perro hablamos de que alguien es perrero o perrera cuando su vida gira alrededor de los perros, no solo su trabajo, también su ocio. Es un estilo de vida, una cultura.

Elena y yo creo que entramos en esta categoría, no porque trabajemos con perros, sino por lo que hacemos en nuestro tiempo libre. Somos unas apasionadas de los deportes de mordida y competimos en Mondioring.

Los deportes de Ring (francés, mondio, belga…) son muy poco conocidos por las personas “que no son perreras” y, la verdad, es que visto desde su punto de vista pueden impresionar un poco. Saltar 2,30m de alto, mandar a un perro a morder a una persona que está a 40 metros de distancia con un traje de protección y agitando un bastón… puede parecer demasiado peligroso.

Cuando Espiona y yo terminamos nuestro primer concurso a máximo nivel.
Cuando Espiona y yo terminamos nuestro primer concurso a máximo nivel.

Hace bastantes años que practico estos deportes. Conocí el Ring francés en 2005 cuando estuve en la final de Francia de Niza y me enamoré. En 2013 empecé a practicarlo con mi perra Espiona llegando a estar en la máxima categoría (selectivos 2018) y haciendo también alguna prueba de Mondioring a en la categoría más alta. 

He tenido la suerte de que varias escuelas de educación canina, clubs deportivos e incluso la Asociación de Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales de España (AVEPA) me hayan invitado a dar charlas y cursos para romper varios mitos o prejuicios sobre estos deportes.

Lo primero que puede chocar cuando los ves por primera vez es que, efectivamente, muerden a “personas” (o mejor dicho, figurantes: personas que llevan un traje de protección). Y claro, para cualquier persona no perrera lo primero que se le pasa por la cabeza cuando ve un perro que muerde es que es agresivo, o que muerde para defenderse.

Milkyway con 8 semanas ya mordía la pernera conmigo.

No me gusta hablar por todo el mundo, así que voy a hablar de nuestras perras. Y no, nuestras perras no muerden para defenderse o porque sean malas, muerden el traje de protección porque para ellas, es un juguete. De hecho, para enseñarles a morder de cachorras, usamos unos juguetes muy grandes llamados “perneras”, que son como un mordedor común, pero con un agujero para que puedas meter tu pierna o tu brazo dentro. Eso se va transformando en el traje entero. Cuando enviamos a nuestras perras a morder a un figurante, es como mandarlas a coger su juguete favorito (¡un juguete enorme y que se mueve!).

Otra cosa que puede llegar a sorprender (incluso a escandalizar) es ver que el/la figurante agitan un bastón cuando los perros les muerden, lo que puede parecer que les están pegando. Esto tiene una razón de ser: cuando se empezaron a practicar estos deportes, a principios del siglo XX, el objetivo no era tanto la competición deportiva como la selección genética de los perros que participaban. Se buscaban perros que pudiesen servir después para hacer trabajos sobretodo de tipo policial. Así que parte de las pruebas tenían como fin probar que los perros tenían “el coraje suficiente”. De allí el uso del bastón.

Otra vez voy a hablar solo de nosotras y nuestras perras. La forma que tenemos de enseñar el bastón a nuestros cachorros (que en realidad es una caña de bambú abierta por 4-6 partes) es precisamente contraria a la idea de “probar su valentía”. Lo que hacemos es que, cuando vamos a jugar con la pernera o el traje, agitamos la caña al mismo tiempo que decimos que lo están haciendo genial. De este modo, el sonido de la caña pasa a ser la música que hay de fondo cuando hacemos esa actividad súper divertida. Progresivamente los movimientos de la caña van siendo más fuertes y sorpresivos, pero también más divertida se vuelve la actividad. Y como la caña jamás hace daño, pues se acaba convirtiendo en un artefacto que, a la vista de un espectador “no perrero” puede impresionar, pero que a la vista de nuestras perras es una invitación al juego.

Así debería ser siempre. Tanto lo creemos, que os voy a contar la historia de mi perra Zorra. A Zorra la fui a buscar a Francia a un criador especializado para poder practicar Mondioring con ella, ya que habíamos jubilado a Espiona el año anterior.

Por “desgracia” mía, Zorra no fue la perra que inicialmente esperaba: tenía muchísimo miedo a las personas (aún tiene). Cuando tienes mucho miedo a las personas, pues no quieres jugar con desconocidos. Eso es lo que le pasaba (y le pasa) a mi Zorrita. Después de la decepción inicial (siendo honesta, aunque ahora no cambio a mi Zorrita por nada, el inicio fue duro) decidí intentar trabajar con ella sus problemas y ver hasta dónde llegábamos a nivel deportivo. Poco a poco fue siendo capaz de jugar a morder a otras personas, incluso personas que no había visto nunca antes. Empezamos a competir, y mi cocodrilo llegó a hacer en su primera prueba de grado 1 (el grado más fácil) 200 puntos sobre 200 puntos, ¡un perfect!. Pero, a medida que se iba complicando la dificultad, también su confianza disminuía. Cada vez le resultaban más duros ciertos ejercicios. Llegamos a hacer un par de pruebas en grado 2 (el grado intermedio) y enseguida vi que no íbamos bien. En la última prueba salió súper nerviosa a la pista, aunque me hizo los ejercicios yo la notaba que no estaba bien. Y cuando vino el momento de los ejercicios de mordida, fue evidente que no quería hacerlos. Los hizo, fue al morder al figurante (ese señor desconocido con el traje por juguete) pero fue porque se lo había enseñado a hacer, no porque en realidad le apeteciese. Al contrario, creo que incluso se sintió un poco incómoda. Ese mismo día decidí que hasta allí habíamos llegados con Zorrita. Con tan solo 3 años, “la jubilé”. Aunque tenía que ser mi perra de competición después de Espiona, ella no estaba cómoda compitiendo. A día de hoy Zorra disfruta jugando a morder con nosotras o con personas conocidas, pero sin ningún fin competitivo, y eso nos hace feliz a las dos.

Zorra haciendo un ejercicio de mordida y uno de salto en el concurso de NaturalGos
Zorra haciendo un ejercicio de mordida en el concurso de NaturalGos

Por último, otra idea que hay sobre los deportes de mordida (y esta sí que está más extendida entre las personas “perreras”) es que para poder entrenar un perro y llegar a competir a alto nivel necesitas usar collares de castigo.

Como siempre, voy a hablar de nosotras. Jamás hemos usado esos collares con nuestras perras. Si no justificamos su uso en intervenciones de problemas de conducta, menos justificable es usarlos para conseguir un punto más o un punto menos en una competición.

Todo lo explicado hasta ahora tiene un motivo: que cuando veáis en nuestras redes sociales que casi cada fin de semana nuestra perra Milkyway está saltando o mordiendo a figurantes por distintos puntos de España no nos toméis por locas. Espero haberlo conseguido un poco.

Efectivamente, empezamos la temporada con Milkyway. Milky está compitiendo en grado 3 de Mondioring (el nivel más alto). Ella, al contario que Zorra, se lo pasa muy muy bien en las competiciones. Tanto, que esta pasada temporada 2024-2025 hemos tenido muchos problemas en las competiciones. Sale tan excitada, con tantas ganas, que este exceso de excitación la lleva a fallar muchísimos ejercicios. Y ya no es solo por los puntos que pierde en ejercicios que sabe hacer perfectamente lo que nos preocupa, sino su estado emocional. Está bien que le guste, pero la sobreexcitación la agota, y no es sano. Por este motivo, este año hemos preparado una estrategia para intentar cambiar estas emociones durante la competición. En lugar de participar en los concursos como un competidor más, vamos a hacer de “perro en blanco”.

En todos los concursos de Mondioring, antes de empezar la competición, un “perro en blanco” hace todos los ejercicios. Su misión es enseñar al resto de participantes las pruebas que tendrán que hacer, y también que el juez o la jueza pueda “reglar” los ejercicios a su criterio. Como el perro en blanco no compite, solo está allí para “mostrar los ejercicios”, el guía puede ayudarlo.

Así que hemos decidido aprovecharnos de los perros en blanco para intentar relajar a Milky en el ambiente de competición. Este año no vamos a competir como tal, sino que nuestro objetivo es conseguir enlazar 3 pruebas haciendo de perro en blanco con un estado emocional más relajado y centrado. Si no lo conseguimos, pues no competiremos, así de simple. El pasado fin de semana hicimos la primera prueba y, aunque salió muy sobreexcitada, Elena consiguió relajarla a medida que avanzaba la prueba, lo que nos da esperanzas de conseguirlo.

Después de todo, podéis pensar “¿y para qué todo esto?” “¿por qué lo hacen?”. Creedme, yo me hago esta pregunta más veces que nadie. Horas de coche, gasoil, moratones en el cuerpo… y la mala imagen de que, cuando alguna persona con criterio pero que no es perrera nos ve haciendo esto se lleva las manos a la cabeza. Sin embargo, tengo claro porqué lo hago.

Recuerdo que Kira, la braca alemana que tenía mi madre, se podía pasar horas mirando fijamente un agujero dónde se había escondido una lagartija. A mi me encantaba mirarla hacer eso. Por tik tok me salen vídeos de border collies que están esperando la señal del pastor para mandarlos a buscar el rebaño que está en un lugar que no alcanzo a ver. Esa mirada que tienen esperando el momento de salir corriendo, me encanta.

La emoción que siento cuando veo a estos perros haciendo las cosas por las que fueron hechos, es poca comparada con lo que siento cuando veo a mis perras morder. Siento como aprietan su boca, como empujan mi pierna, y su cara de inmensa satisfacción al hacerlo. En esos momentos no pienso en nada, solo admiro lo bonitas y maravillosas que son. Eso me hace inmensamente feliz. Por eso lo hacemos.

Entrenando en familia.
Entrenando en familia.

Relaciónate con tu perro de una forma diferente.

Con nuestros conocimientos en diferentes áreas y nuestra actividad como profesionales podemos darte el soporte que necesitas para cambiar y conseguir los objetivos que deseas con tu perro.

No tenemos recetas mágicas ni hacemos exactamente lo mismo con todos los perros que tratamos. Nos aseguramos de acompañarte y proveerte de las herramientas y ejercicios que necesitas para tratar sus problemas y reforzar el vínculo con tu perro.

Quizá te interese

Ofrecemos cursos online para trabajar con tu perro de diferentes disciplinas y etología canina